Military Subjects: Organization, Strategy & Tactics


El Estandarte de los Lanceros del Vístula

PorLuis Sorando Muzás

Vistula Lancer

Lanceros del Vístula
De la colección de Tony Broughton

El Regimiento de Lanceros del Vístula

Este prestigioso cuerpo de caballería ligera estaba compuesto por unos 1000 hombres, todos de nacionalidad polaca, distribuidos en 4 escuadrones de a 2 compañías, mandados por el Coronel J. Konopka, y aunque el nombre de Legión del Vístula les fue dado por el Emperador el 20 de marzo de 1808, en realidad sus orígenes se remontaban al 8 de septiembre de 1799, cuando fue creado como “ Regimiento de lanceros de la legión Polaca del Danubio”, el cual en 1801 tomaría el nombre de “ Regimiento de lanceros Polacos”, y en 1807 el de “ lanceros de la Legión Polaco Italiana”.

Su vistoso e inconfundible uniforme constaba de pantalón y casaquilla de paño azul turquí, con cuello, vueltas y solapas amarillas con botones plateados, usando como cubrecabezas la típica chatska polaca, en este caso de color amarillo, y cada lancero era portador de un pequeño arsenal, consistente en su lanza, con banderola roja y blanca, sable, dos pistolas y una carabina.

En cuanto a sus estandartes seguía usando los 4 republicanos de la Legión Polaca que habían recibido en 1800, en Italia y de manos del entonces Primer Cónsul: Napoleón Bonaparte, los cuales se habían negado a sustituir en 1805 por otros nuevos que fuesen conformes a la nueva simbología imperial.

Obverse del estandarte del 2º escuadrón, en Sevilla Catedral

 

Revés del estandarte del 2º escuadrón, en Sevilla Catedral

 

Los lanceros en España

Entraron en la Península por Roncesvalles, el 28 de mayo de 1808, llegando a Pamplona el 31, y de allí salieron hacia Zaragoza el 5 de junio, encabezando la columna francesa de castigo, destinada a ocupar dicha ciudad y castigar a sus levantiscos habitantes. En el camino vencieron sucesivamente a los aragoneses en Tudela, Mallén y Alagón, los días 8, 13 y 14 de  junio, y el 15 lograron entrar a galope en la ciudad de Zaragoza, pero ese mismo día fueron expulsados de la misma, uniéndose a las tropas sitiadoras hasta el 14 de agosto, cuando se retiraron todos hacia Navarra.

El 23 de noviembre lucharon de nuevo en Tudela, y tras esta victoria el grueso del Rgto. se trasladó hacia el centro del país, permaneciendo tan solo ante Zaragoza, durante su 2º Sitio, un destacamento de 33 hombres y caballos, encargados de la escolta de Junot, y después de la de Lannes.

El desastre de los Yébenes

El 20 de marzo de 1809 salieron los lanceros de Toledo, junto al resto de tropas del General Sebastiany, rumbo a Sierra Morena y en la tarde del día 23  llegaron a la villa de los Yébenes, mientras que la infantería y la artillería quedaban en la cercana de Mora.

Esa noche los centinelas escucharon ruidos sospechosos, informando de ello al Coronel, “ pero este calmó a todos sus inferiores, asegurándoles que el enemigo estaba a varios días de marcha de aquí, cerca del río Guadiana”, pero se equivocaba, ya que frente a el y oculto por la niebla se hallaba el nuevo Ejército de la Mancha, mandado por el Conde de Cartaojal, el cual a las 7 de la mañana lanzó un ataque de frente contra los lanceros, que en esos momentos acababan de levantarse.

El Coronel logró formar a sus hombres a la entrada de la villa, pero tan pronto como se apercibió de su clara inferioridad numérica ordenó la retirada de todo su regimiento por el único camino posible, uno de subida, estrecho y serpenteante que conducía a Orgaz, y por el que poco antes habían emprendido ya la retirada los carros y bagajes del Rgto., ignorando que en dicho camino les esperaban apostados los Carabineros Reales de la caballería del Vizconde de Zolina.

Apenas iniciada su marcha tropezaron los lanceros con sus carros, que regresaban en desorden perseguidos por los Carabineros, y ante tal situación, atacado de frente y también por su retaguardia en un estrecho camino, dispuso el Coronel una carga desesperada de sus hombres, logrando romper las filas de los jinetes españoles que les cortaban el paso, y salvar a una buena parte de sus hombres, pero no así a sus carros, que quedaron abandonados sobre el camino.

Poco después llegaron en su auxilio, desde Mora, los infantes polacos del General Valence, y en el momento de reunirse ambas fuerzas tuvo lugar la siguiente escena, que nos es contada por uno de sus actores directos, el Oficial Wojciechowski: 

“Cuando salté de mi montura, llevé a Kazaban a un lado y le pregunté porqué nuestro Coronel – siempre tan valiente y perspicaz en todos los combates anteriores- había perdido hoy completamente la cabeza, y estaba quejándose a nuestro General de que nuestro regimiento estaba perdido. No entendía sus quejas, pues estaba seguro de que todo el regimiento estaba a salvo. Kazaban respiró profundamente, agarró mi mano y me dijo, “ Probablemente usted tenga razón, y nuestro regimiento esté a salvo, pero sin embargo algo peor ha sucedido. Perdimos el emblema de nuestro regimiento, el emblema que recibimos en Italia hace muchos años, durante la revolución Francesa. El emblema que Napoleón cuando llegó a ser Emperador quiso cambiar y el regimiento se opuso, lo que el sintió mucho:  Este emblema eran nuestros 4 estandartes.

¡¿ De qué demonios me esta usted hablando?!- grité- ¡ Estoy seguro de que las dejamos en el depósito de Madrid!. 

Si- dijo el- allí quedaron las fundas y las astas, pero los estandartes los puse con estas manos y en el mayor secreto en un “ mantlezak” ( ¿ recipiente?) que estaba en el carro del Coronel. Ese carro fue dejado en la otra cara de la gran montaña y- estoy seguro- ha sido capturado por los españoles”

Quedé aturdido. Yo conocía las consecuencias de este accidente para todo el regimiento. En este caso nuestro regimiento podía dejar de existir, y nosotros lanceros, no importa lo valientes que fuésemos, seriamos privados de toda concesión o promoción”.

Efectivamente, el Regimiento había perdido sus 4 estandartes, lo cual ya de por sí era suficientemente grave, pero para colmo había sido por desobedecer una orden superior, según la cual deberían haberlos dejado en Madrid a buen recaudo. Como consecuencia de este hecho se le privó del derecho a recibir nuevas enseñas, incluso después de que en la Albuera ( 16-V-1811) lograsen tomar “heroicamente” 6 banderas a la infantería británica, en el curso de una carga “ legendaria”.

Este Rgto. dejó de existir como tal en Sevilla, por decreto Imperial del 18 de junio de 1811, sirviendo de base para el nuevo “ 7º Rgto. de caballos ligeros lanceros” ( Chevau-Légers-Lanciers).

Destino de los trofeos

El parte oficial de la acción, escrito por Cartaojal el día 29 y publicado en la Gaceta del 1 de abril, informaba de las bajas sufridas por los lanceros: “ 98 prisioneros, y 3 oficiales, y se dejaron en nuestro poder un estandarte, caballos, lanzas y equipages".  Y una nota posterior, dirigida por el mismo Cartaojal a la Junta Suprema de Sevilla, añadía “haberse cogido 2 estandartes mas al Regimiento polaco en Yébenes, hallados en la maleta de un oficial muerto en el campo de batalla”[1].

Vemos pues que Cartaojal cogió 3 de los 4 estandartes, y que 2 de ellos se hallaban en poder de un oficial que- conocedor de su existencia- había intentado salvarlos, muriendo en su intento.    El restante debió quedar destruido, oculto entre los restos del convoy, sin que nadie se apercibiese de su existencia.

No está claro lo ocurrido con estos 3 estandartes desde entonces y hasta la reaparición de 2 de ellos en la capilla Real de San Fernando de la catedral de Sevilla, pero apoyándome en los escasos documentos existentes me atrevo a aventurar la siguiente hipótesis:

Los 3 debieron permanecer en manos de la plana Mayor del Ejército, sin depositarlos en iglesia alguna ni hacer especial alarde de los mismos, hasta la batalla de La Albuera ( 16-V-1811).  En esta famosa acción la infantería de nuestros aliados ingleses fue “ masacrada” por los lanceros del Vístula- precisamente los mismos que habían perdido sus estandartes en los Yébenes y que desde entonces se hallaban sin emblemas- y debió ser entonces cuando el mando español debió decidir sacar a la luz esos olvidados trofeos, convirtiéndolos en trofeos de La Albuera, con la consiguiente carga de moral para nuestras tropas, injustamente olvidadas en sus partes oficiales por nuestros aliados.

A este efecto cita Lardizabal en su parte de la batalla “la toma del estandarte de los Polacos por el Regimiento de Murcia”- lo cual como hemos visto resulta increíble, pues carecían de estandarte- y el Estado Mayor habla de la toma de un total de 3 trofeos, pero no explica las circunstancias en las que estos fueron tomados, ni encontramos ninguna referencia a la perdida de enseñas en ninguno de los detallados informes regimentales franceses.

Siete días después se presentó ante las Cortes de Cádiz D. Sebastian Llano, Ayuda de Campo del General Blake, con uno de estos trofeos- el estandarte del tercer escuadrón, según nuestra hipótesis -, diciendo que "de tres banderas que se han cogido al enemigo, tengo el honor de presentar esta a V.M. como tributo debido a la Nación que representa". Este quedó depositado en la iglesia de San Felipe Neri, perdiéndose su pista poco después.

En cuanto a los 2 restantes debieron ser ofrecidos a la capilla Real de San Fernando tan pronto como dicha ciudad fue reconquistada, en 1812,  y serían los estandartes de los escuadrones 1º y 2º[2], pero hasta el momento nuestros intentos por hallar el acta de su depósito en el cabildo hispalense han resultado inútiles.

 

 

Estandarte del 1º escuadrón, una vez en Sevilla, y hoy en París

 

Fue J. Gestoso quien, en 1889 y bajo el título de “ Glorias Nacionales”, publicó una lámina a color del estandarte del primer escuadrón “ que se custodia en la Real Capilla de San Fernando de esta ciudad”, pero lo identifica erróneamente como “ procedente de la batalla de Bailén”, y al año siguiente, el mismo autor, en su “Sevilla turística y monumental”, detalla que son dos los estandartes polacos existentes en dicha Real Capilla, pero de nuevo los relaciona con Bailén, desconociendo que estos lanceros no combatieron en dicha batalla, y que además, todos los trofeos de la misma fueron recuperados por el Rey José al ocupar la ciudad en 1810.  

Actualmente se conserva solamente en el cabildo sevillano el estandarte del 2º escuadrón, pues el del 1º pasó hacia 1910 y por medios  truculentos al Musée de l’armee ( Paris), en cuyos almacenes se encuentra actualmente, enmarcado entre dos cristales, y sin referencia alguna a haber sido tomado por los españoles.



[1] .- Archivo Histórico Nacional ( Estado 42, escrito 301): 

[2] .- La inexplicable referencia al “estandarte polaco” en el parte de Lardizaban; la coincidencia en el número de 3 trofeos tomados en Los Yébenes con los 3 supuestamente tomados en la Albuera, así como la existencia de 2, y no 3, guiones de los Yebenes en Sevilla, lo que coincidirían con el reparto de los  atribuidos a la Albuera: 1 a Cádiz y los otros 2 a una iglesia, me confirman en mi teoría de que los trofeos de La Albuera son en realidad los mismos de los Yébenes.

 

Placed on the Napoleon Series: March 2006

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